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¡Bienvenidos a la clase de Matemáticas!

  • 3 ago 2017
  • 4 min de lectura

En nuestra vida como cristianos hay una ecuación la cual todos debemos resolver.

*La voluntad de Dios _____ Mis deseos.*

Teniendo como posibles respuestas estas tres elecciones:

a) > (mayor que)

b) < (menor que)

c) = (igual a)

Quizá no tengan todo claro aún, pero para entenderlo les contaré una historia.

En un bosque lejano, habitaban tres frondosos árboles los cuales cada uno tenía sueños que cumplir. El primer árbol dice: "yo quiero ser un cofre del tesoro, pero no cualquier cofre, quiero llevar en mí el tesoro más valioso que exista sobre la faz de la tierra". Envolviéndose en la conversación el segundo árbol comenta: "Yo quisiera ser un barco, pero no cualquier barco, quiero ser de aquellos que lleva a los reyes más poderosos del mundo y que por mi crucen el mar". El tercer árbol, pensó mucho en su deseo y dijo: "¿saben qué? Yo quisiera quedarme aquí, crecer y ser el árbol que más cerca esté de Dios". El tiempo fue pasando y llego la época en la que los leñadores cortaban árboles para crear maravillosas obras. Iniciando por el primer árbol, fue cortado y éste se emocionó mucho, ya que era la primera parte del gran cumplimiento de su plan. El leñador vendió sus partes para que un ebanista hiciera un cofre que necesitaba. Otro leñador cortó al segundo árbol, y esto le causó gran emoción ya que había escuchado que sería vendido en un puerto y estaría muy cerca de su sueño. El tercer árbol perdió sus esperanzas cuando fue cortado, pero decidió aceptarlo porque quizá sería útil en alguna obra. Pero todo se vio mal cuando al parecer los planes del primer árbol se vieron desvanecidos cuando aquel cofre del tesoro no fue lo suficientemente bueno, quizá el ebanista no tenía mucha experiencia y quedo todo mal hecho, y tuvieron que venderlo a un hombre que tenía un pesebre, quizá podía usarlo para pastar a sus animales. El segundo árbol no tenía la madera suficiente para hacer un barco tan grande y lujoso que llevará reyes, así que con la poca madera, hicieron un barco de pesca y lo usaban de vez en cuando en el muelle. Esto rompió su corazón y perdió las esperanzas de su sueño. El tercer árbol se destrozó al ser cortado y lo peor fue que no hicieron nada con su madera, lo dejaron en un cuarto oscuro, agarrando polvo al no estar en uso. Pasa el tiempo y una mujer embarazada llega a un pesebre, no aguantaba más así que tendría por obligación que dar a luz en aquel lugar. No había lugar para poner al bebé, pero allí vieron al viejo cofre mal hecho y fue la cuna de aquel hermoso recién nacido. Y al ocurrir esto el primer árbol fue feliz. Pasan los años, y ocurre una gran tormenta en el mar. A lo lejos se ve un hombre caminando sobre el bravío mar y todos sorprendidos no podían creerlo. El pequeño barco sufrió mucho pero al hombre acercase la tormenta cesó. El hombre trepó al barco y en ese momento aquel segundo árbol fue muy feliz. Pasa el tiempo y el tercer árbol allí en el cuarto oscuro escucho gritos y pleito afuera. Un guardia lo recogió y él se emocionó mucho porque iba a ser usado. En ese momento el guardia hizo el signo de suma + con las tablas y lo llevó afuera. El tercer árbol no entendía pero fue recibido por un hombre que parecía boxeador, seguramente había perdido una pelea porque estaba lleno de sangre, con la piel desgarrada y golpes en todo el cuerpo. El hombre no podía con aquellas tablas en forma de signo de suma e incluso tuvieron que ayudarlo a cargarla. Llegaron a un monte alto, fue colgado y allí murió. En cambio el árbol nunca había estado tan feliz en su vida.

¿Vieron cómo se relaciona la ecuación? Cada árbol tenía sueños, y cada uno fue cumplido. ¿No me crees? Revisa la historia de nuevo. El primer árbol quería llevar el tesoro más valioso de toda la tierra. Y lo cumplió, llevo a Jesús cuando acababa de nacer, siendo el mesías, el hijo de Dios esperado por todos. El segundo árbol quería llevar a los reyes más poderosos, y como viste en la historia, llevó a Jesús a cruzar el mar y vio sus maravillas contemplando su gran poder de calmar las tormentas con tan solo caminar por el mar. El tercer árbol, ¿qué quería? Ser el árbol que estuviera más cerca de Dios. Tan cerca estuvo que lo sostuvo en su muerte por la cual nos dio redención y vida nueva. No siempre se cumplen los sueños como nosotros queremos, pero si tenemos en cuenta que la voluntad de Dios siempre está en el camino llegaremos lejos. No seamos ambiciosos como los primeros dos árboles, que querían ser lo más grande y fabuloso de la tierra sin pensar en lo que Dios tenía ya para con ellos. Tampoco minimices tus sueños como lo hizo el tercer árbol, que pensaba quedarse en aquel lugar sin pensar que Dios quería usarlo para impactar al mundo. Ten un balance, y pídele al Señor que tus sueños y Su voluntad estén unidas, porque sabemos que como dice en Romanos 12:2, la voluntad de Dios es Buena, Agradable y Perfecta.


 
 
 

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Luis Armas -
Emprendedor, Autor y Conferencista

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